Aunque Da Nang (Vietnam) suele pasar desapercibida en los circuitos turísticos habituales (muchos viajeros saltan desde Hoi An hasta Saigón y se pierden todo lo que hay en medio), yo encontré una ciudad soleada, animada y muy agradable para pasar unos días. Además, esta ciudad vietnamita acoge dos de los paisajes que más me gustaron del país: las Montañas de Mármol y la península de Son Tra. Entonces, aparte de hacerte un vestido a medida en Da Nang, toma nota de estos 10 planes indispensables.
1. Visitar las Montañas de Mármol
Las Montañas de Mármol o Marble Mountains (en inglés, como figuran en la mayoría de las guías) son un complejo de cuevas y pagodas en medio de un entorno natural increíble. Están situadas a unos 20 minutos en taxi (yo llegué así) e, incluso, hay quienes vienen desde Hoi An a modo de day trip. Durante el recorrido subirás un sinfín de escaleras y te perderás en diferentes recovecos y grutas. Observarás templos y budas cavados en la roca y también podrás pasear por los exteriores, donde te esperan más budas blancos y vegetación. Los juegos de luz y de agua a mí me maravillaron, así como las decenas de estatuas y pasadizos secretos. Eso sí, ¡prepárate para subir y bajar escaleras y también para alguna que otra cola!

2. Pasear (o tomar el sol) por la playa My Khe
La playa de My Khe es enorme, diría que una de las principales y más populares de Da Nang. El clima durante mi estancia no fue el mejor (me pilló un tifón), por lo que solo me encontré con una playa de cielo gris y con oleaje. No obstante, los diferentes bares de los alrededores y las tumbonas anticipan que ahí se cuecen cosas cuando hay buen tiempo.

3. Ver el espectáculo nocturno del dragón que echa fuego
Da Nang está atravesado por múltiples puentes, pero, sin duda, el más emblemático es Cau Rong o Dragon Bridge. Su forma de dragón ya llama la atención durante el día, pero el espectáculo viene por la noche cuando este echa fuego por la boca. Este show tiene lugar los fines de semana a eso de las 21.00 horas, siempre y cuando las condiciones climatológicas lo permitan. Los alrededores están llenos de bares y restaurantes desde donde observar el espectáculo. Yo opté por verlo en un barco-restaurante de las inmediaciones.

4. Llegar hasta Lady Buda
Es posible que, en más de una ocasión, hayas observado allá a lo lejos un buda esbelto, con forma de mujer. Es Lady Buda y corona la península de Son Tra. Desde la playa es un buen paseíto hasta la cima, así que, si puedes, resérvate para la cumbre, pues una vez que estés en el recinto tendrás que caminar más. Lady Buda es la joya de la corona de Son Tra, una zona llena de miradores, pagodas (la principal es Linh Ung) y playas. Pero hay otra cosa más: ¡monos! Los localizarás en puntos clave haciendo sus gracias. Este lugar es ideal para hacerse fotos de lo más pintorescas con tanto color como hay.

5. Curiosear por la pagoda Buu Dai Son
De bajada, mientras contemplaba las barquitas circulares en el mar de China Meridional, me topé con otro soplo de color. Si en Georgia me hinché a visitar iglesias ortodoxas, en Vietnam no queda otra que entrar en las pagodas, y más si son tan llamativas como la de Buu Dai Son. No solo la puerta está repleta de detalles ornamentales, sino también su interior. Hay estanques, figuras fantásticas, dragones, etc. Y, lo mejor de todo, apenas hay nadie.

6. Darte un masaje (de pies, de espalda o de lo que quieras)
En Vietnam tomé la costumbre de darme masajes a menudo. Los de pies eran, quizás, los más frecuentes, por ser los más rápidos y económicos. La gran cantidad de casas de masaje que hay en cada calle, sin duda, te recordará que es una actividad que no puedes perderte.

7. Comer en una cafetería ‘fancy’
Da Nang se está popularizando mucho entre los extranjeros, aunque me atrevería a decir que hay más expats que turistas. Por eso, no faltan las cafeterías y restaurantes cuquis en los que tomarte un brunch, un almuerzo al puro estilo europeo (que viene muy bien cuando estás harta de la comida vietnamita) o una bebida de colores. El área de An Thuong, junto a la playa de My Khe, alberga decenas de ellos.

8. Hacer un day trip a Hue
Si los emperadores de Hue levantaran la cabeza y se percataran de que la antigua capital de Vietnam y sede de una importante dinastía se queda, para muchos turistas (incluida yo), en una simple excursión de un día, nos enviarían a sus dragones. A pesar de que me encontré un Hue lluvioso, ventoso y gris, me gustó conocer la ciudadela imperial, que continúa imponente como antaño (pues supongo). Se trata de un recorrido por palacios, puertas talladas y amplios jardines que te harán sentir como una princesita (o príncipe). El hecho de que el río que atraviesa la ciudad se llame Perfume me pareció muy evocador.

Nota. Verás en las guías de viaje un puente con manos llamado Golden Bridge. Seguro que tú también has fantaseado con hacerte espectaculares fotos ahí, pero te gustará saber que, en realidad, forma parte del parque de atracciones Ba Na Hills en las afueras de Da Nang. Averiguar eso me quitó todas las ganas de ir.
Lo que sí siento que puede ser interesante (es una de las excursiones típicas desde Hoi An) es el Santuario de My Son, de la etnia champa, que puede recordar, salvando las distancias, a los templos de Camboya. También tiene buena pinta el parque acuático abandonado del lago Thuy Tien, próximo a Hue.
